ASOCIACIÓN GEOFILOSÓFICA DE ESTUDIOS ANTROPOLÓGICOS Y CULTURALES
Slide background
Slide background
Slide background
Slide background
Slide background
Slide background
Slide background
Slide background
Slide background

Los días perdidos de 1582

gregorio xiiiEn el año 1582, bajo el pontificado de Gregorio XIII, el conocido como calendario juliano fue sustituido por un nuevo sistema de medición del tiempo que sigue vigente hoy en día: el calendario gregoriano.

Para la instauración de este nuevo calendario los expertos dispusieron que debía producirse un salto de varios días, es decir, ø tras el cuatro de octubre de 1582 no vendría el 5, sino el 15 de octubre. Los días entre estas dos fechas quedarían eliminados por completo.

Esta intervención en la medición del tiempo se hizo necesaria debido a un desfase de diez días entre el año juliano y el año tropical —el tiempo que media entre dos pasos sucesivos del Sol por el equinoccio de primavera—.

Naturalmente este salto en el tiempo, fruto de una especie de desatino papal, originó un auténtico caos. La adopción del nuevo calendario no se produjo al mismo tiempo en todos los países, sino que realizó en diferentes momentos de la historia, por ejemplo, en Italia, España, Portugal y Francia se estableció en 1582, en Hungría en 1587, en la Alemania protestante en 1700, en Gran Bretaña en 1745 y en Suecia en 1753. En Rusia el cambio no se produjo hasta después de la Revolución de Octubre de 1917, que en realidad tendría que haberse llamado revolución de noviembre, mientras que el último país en adoptar el calendario gregoriano fue Turquía, en 1927.

Aunque se ha demostrado que nuestro actual calendario tiene algunos fallos considerables —ningún mes se corresponde exactamente con la doceava parte de un año, el número de semanas de los trimestres y los semestres no es el mismo y la fecha de los diferentes días de la semana no coincide año tras año— no se prevé de momento ninguna reforma.

Ya en 1954 las Naciones Unidas incluyeron entre sus objetivos más inmediatos el establecimiento de un nuevo «calendario mundial», pero hasta el momento no se ha encontrado una solución que satisfaga los intereses de los diferentes países.